3/6/15

Adiós a la adolescencia: las startups españolas ya son mayores de edad

Adiós a la adolescencia: las startups españolas ya son mayores de edad

Los tiempos en que mirábamos a las startups españolas con cariño y paternalismo ya deben ser historia... por suerte para ellas, que ya compiten a nivel global.

Las últimas semanas nos han dejado un aluvión de noticias esperanzadoras en torno a las startups tecnológicas en España: Jobandtalent ha conseguido 3 millones de euros de financiación, Kantox otros 10 millones, Wallapop va camino de levantar 100 millones de dólares... ¿qué más se puede pedir?

Evidentemente, una ronda de financiación no es un éxito en sí, ya que ahora queda lo más difícil: saber hacer las cosas bien con todo ese dinero. Sin embargo, si tenemos en cuenta que tradicionalmente el ecosistema 'startupero' español ha tardado más que otros en arrancar, la llegada de este tipo de noticias sólo se puede ver desde un prisma positivo.

Además, esta sucesión de modestas alegrías nos permite sacar cinco conclusiones muy positivas de cara al futuro de las startups españolas. Son las siguientes:

Adiós pubertad, hola madurez

Como decimos en el titular, las startups españolas han abandonado la adolescencia y ya son mayores de edad. ¿Qué quiere decir esto? Que nuestro ecosistema no sólo está aumentando en cantidad, sino –sobre todo– en calidad.

Hasta hace muy poco tiempo, cuando España veía nacer una startup, todos la mirábamos con una mezcla de cariño y, por qué no decirlo, paternalismo. Daba igual lo que hiciera o los errores que cometiese: había que apoyarla y hablar bien de ella porque era española, y punto. Sin embargo, y pese que aún se sigue denunciando que alguien critique mínimamente a una compañía española, el progresivo abandono de ese paternalismo ha acabado siendo positivo para las startups.

A día de hoy, gran parte de las startups que están obteniendo muy buenos resultados no han trabajado por ser las más mediáticas, ni las mejores comunicadoras, ni las más buenrolleras en las redes sociales. Se han preocupado por lo que se tenían que preocupar: trabajar duro y hacer de su proyecto una empresa cada vez más rentable. Y ese hecho no constituye una regla de oro para el éxito, evidentemente, pero quizá sí un importante ingrediente.

España (ya) no es el límite

Otras de las cosas que parecen estar haciendo muy bien las mejores startups españolas es olvidarse de límites geográficos e incluso culturales. Porque España es un país grande, seguramente lo suficiente como para encontrar un mercado viable, pero si de verdad quieres crear un gran impacto y ser altamente escalable, tu mercado no es español ni europeo: tu mercado es mundial.

Y es evidente que ampliar el negocio en otro país no es difícil por los límites fronterizos, sino por los culturales, pero cada vez son más las startups que nacen convencidas de combatir esos límites desde el minuto uno y competir con las mejores compañías del mundo. ¿O acaso soy el único que está convencido de que antes o después llegará el día (si no llegó hace tiempo y no nos hemos enterado) en que startups como CartoDB recibirán millonarias ofertas de compra por parte de las mejores compañías tecnológicas del mundo?

Oficinas de CartoDB.

Oficinas de CartoDB.

Cada vez hay más financiación

Hace años se decía que en España había dinero (medianamente) suficiente para financiar compañías en sus estados iniciales, y que el problema para las startups venía en caso de que consiguieran una tracción suficiente que les obligase a levantar una financiación de varios millones.

Ahora eso no pasa (o al menos no pasa tanto). Por varios motivos: en primer lugar, porque no pasa un año sin que en España nazcan varios nuevos fondos de inversión enfocados hacia el emprendimiento tecnológico. En segundo, porque cada vez más personalidades de todo tipo (futbolistas, políticos, empresarios...) se están lanzando a invertir en startups. En tercero, porque muchos de los fondos que hace 15 años invertían en otros sectores (ladrillo, banca...) ahora se están fijando en internet. Y en cuarto lugar, porque muchos de los fondos que en su momento supieron invertir bien en startups españolas ya han recogido los beneficios de sus desinversiones y están volviendo a inyectar dinero en otros proyectos.

En definitiva: ahora son precisamente las startups con tracción las que consiguen levantar rondas de financiación. Y en algunas ocasiones, incluso, no son los inversores los que escogen en qué startup invertir; son los emprendedores los que pueden elegir a qué inversor meten en su empresa.

El dinero ya no sólo está en España

Decíamos antes que el potencial de negocio ya no está sólo en España; pues bien, el dinero tampoco. Porque cada vez hay más financiación, y parte de 'culpa' la tienen los inversores extranjeros: Beabloo ha realizado una ronda de 10 millones de dólares en Japón, Ulabox otra de 5 millones en Portugal...

En definitiva: cada vez son más los fondos de inversión extranjeros que depositan su dinero en startups españolas, y eso sólo puede significar una cosa: el complejo de inferioridad ya es historia.

No hace falta irse a Silicon Valley

Cuando empecé a escribir sobre startups y a analizar este sector (hará unos 5-6 años), observé que una parte (no mayoritaria, pero sí significativa) de las startups españolas estaban literalmente obsesionadas con Silicon Valley, la meca mundial del emprendimiento tecnológico. De hecho, a día de hoy es raro el banco, la fundación o la institución de cualquier tipo que no hace 'misiones tecnológicas' en las que coge a un grupo de startups españolas y se las lleva unos días a Silicon Valley para que sueñen con los ojos abiertos.

Sin embargo, así como hace muchos años las startups españolas iban al valle con su traje de Paco Martínez Soria, ahora la cosa ha cambiado mucho. Ahora, de entrada, Las oficinas se abren donde deben abrirse, y no siempre y necesariamente en Silicon Valley.van dispuestas a sentirse fascinadas por todo lo que se mueve por allí (porque aquello mola millones, reconozcámoslo) y a intentar conocer de cerca las reglas de funcionamiento de ese ecosistema. Sin embargo, cada vez son menos las que se vuelven a España con el sueño frustrado de irse para allá.

En los últimos años, las startups españolas se han dado cuenta de que ir a Silicon Valley puede estar bien... si decides que tu negocio debe estar ahí. Y si no, pues nada. Si tu negocio está más en Nueva York, te vas a Nueva York; si está en Miami, te vas a Miami; si está en México, te vas a México; y si está en Singapur, pues hazte las maletas, Pepe, y vente a Singapur.

Pensemos una cosa: CartoDB tiene oficinas en Madrid y Nueva York; Kantox, en Barcelona y Londres; Jobandtalent, en Madrid y Londres; Ticketea, en Madrid, Londres y Berlín. En resumen: cada empresa tiene oficinas donde considera que las tiene que tener. Y si te quieres ir a Silicon Valley, en julio hace muy buen tiempo para irte de vacaciones.










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