Ya llegamos - 1 año
Suena el móvil y, sinceramente, no estaba preparado para la conversación que se iniciaba. Veo un número raro en el identificador de llamadas y no era un momento en el hubiera estado esperando una llamada, por eso contesto con un tímido saludo, un simple y medianamente largo hola. La voz del otro lado me era inconfundible, tanto por el tono como por el estado entre ansiedad, histeria y crisis de nervios, y el mensaje era claro: habían perdido el vuelo de enlace y estaban varados en Madrid. Si bien ya ha pasado un año, es uno de esos recuerdos que no se olvidan y todavía lo recuerdo como si hubiera sido ayer mismo. La noche anterior no había dormido bien, como era lógico y también de esperar. Por fin se terminaban los eternos meses de videoconferencias y llamadas de larga distancia. También se terminaría el 'papá virtual' que retaba a los chicos por internet, gracias a la computadora que había dejado estratégicamente colocada en el comedor, cerca del televisor. Las ideas ...